Hijos de la abundancia - Jorge Galemire y Fernando Cabrera
La muerte a veces puede titubear
también ella enfrenta su rival
tampoco es esta la primera vez
que se medirán
Un hombre piensa y duda en soledad
su fortuna da tranquilidad
los pastizales que antes combatió
se revelarán, él no los verá crecer
Inaugurando la riqueza van
hijos bobos de la abundancia
tonto botín maltrataron
la prosperidad
Son hijos que cultivan al revés
con sus ojos pisan sin mirar
llevan caretas por caparazón
oraciones que no se oirán
Un hombre piensa y duda en soledad
su fortuna da tranquilidad
los pastizales que antes combatió
se revelarán, él no los verá crecer.
miércoles, 10 de febrero de 2016
viernes, 6 de julio de 2012
No
me interesa saber cómo te ganas la vida. Lo que quiero saber lo que
ansías, y si es que te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.
Quiero saber si puedes vivir con el dolor, el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo o remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesara saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma.
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: "¡Sí!".
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.
Quiero saber si puedes vivir con el dolor, el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo o remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.
No me interesara saber si lo que me cuentas es cierto. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma.
Quiero saber si puedes ver la belleza, aun cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: "¡Sí!".
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.
Oriah Mountain
Dreamer
miércoles, 18 de abril de 2012
Me gustaría mirarte dormir,
algo que tal vez no suceda.
Me gustaría mirarte,
durmiendo. Me gustaría dormir
con vos, entrar
en tu sueño mientras su ola suave y oscura
resbala sobre mi cabeza
y caminar con vos por ese bosque
luminoso, oscilante, de hojas verdeazules
con su sol acuoso & sus tres lunas
hasta la cueva donde tenés que descender,
hasta el peor de tus miedos
me gustaría darte la rama
de plata, la pequeña flor blanca, la única
palabra que te va a proteger
del dolor en el centro
de tu sueño, desde el dolor
en el centro me gustaría seguirte
por la larga escalera
otra vez & transformarme
en la barca que cuidadosamente te traerá
de regreso, como una llama
entre dos manos juntas,
hasta donde tu cuerpo duerme
al lado mío, y cuando entres en él
con la facilidad de la respiración
Me gustaría ser el aire
que te habita sólo un
momento. Me gustaría ser así de anónimo
& así de necesario.
Margaret Atwood
Versiones en castellano de Sandra Toro
lunes, 20 de febrero de 2012
Del blog de Nina. Con su permiso.
Sal
con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que
tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados.
Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que
desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una
biblioteca.
Encuentra
una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta
siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que
siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita
en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un
tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de
segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas
de un libro, y más si están amarillas.
Es
la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo
mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema
deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima
del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que
el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una
mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser
interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre
las manos.
Invítala
a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue
capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de
que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para
parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser
ella.
Es
fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños,
de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea
en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a
Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor.
Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y
ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a
su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.
Por lo menos tiene que intentarlo.
Miéntele,
si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle.
Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz,
diálogo; no será el fin del mundo.
Fállale.
La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un
final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de
escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a
empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es
consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos
villanos.
¿Por
qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las
personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una
novela, excepción hecha de los protagonistas de la sagaCrepúsculo.
Si
te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las
dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su
pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la
pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti.
Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que,
por un tiempo, siempre lo son.
Le
propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un
concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta
casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por
Skype.
Sonreirás
con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado
todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la
historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún
más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e
incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos
de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras
tú sacudes la nieve de tus botas.
Sal
con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz
de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para
darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te
vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay
más allá, invita a salir a una chica que lee.
O mejor aún, a una que escriba.
Sal con una chica que lee
Rosemarie Urquico
domingo, 19 de febrero de 2012
El mío ha sido un largo camino hacia el
desnudamiento de la palabra: desde las primeras tentativas de escribir,
cuando era jovencito en una prosa abigarrada, llena de palabras que hoy
me dan vergüenza, hasta llegar a un lenguaje que yo quisiera que fuera
cada vez más claro, sencillo, y por lo tanto más complejo, porque la
sencillez es la hija de una complejidad de creación que no se nota ni
tiene que notarse.
Uno
siente primero que el trabajo intelectual consiste en hacer complejo lo
simple, y después uno descubre que el trabajo intelectual consiste en
hacer simple lo complejo. Y un caso de simplificación no es una tarea de
embobamiento, no se trata de simplificar para rebajar de nivel
intelectual, ni para negar la complejidad de la vida y de la literatura
como expresión de la vida. Por el contrario, se trata de lograr un
lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo
todo lo que no sea digno de existencia.
Para
mí siempre ha sido fundamental la lección del maestro Juan Carlos
Onetti, un gran escritor uruguayo muerto hace poco, que me guió los
primeros pasos.
Siempre
me decía: "Vos acordate aquello que decían los chinos (yo creo que los
chinos no decían eso, pero el viejo se lo había inventado para darle
prestigio a lo que decía); las únicas palabras que merecen existir son
las palabras mejores que el silencio". Entonces cuando escribo me voy
preguntando: ¿estas palabras son mejores que el silencio?, ¿merecen
existir realmente?
Hago una versión, dos o tres, quince, veinte versiones, cada vez más cortas, más apretadas: edición corregida y disminuida.
Inflación
palabraria El problema de la inflación monetaria en América Latina es
muy grave, pero la inflación palabraria es tan grave como la monetaria o
peor; hay un exceso de circulante atroz. Algunos países han tenido
éxito en la lucha contra la inflación monetaria pero la inflación
palabraria sigue ahí, tan campante. Lo que me gustaría, modestamente, es
ayudar un poquito a esa lucha contra la inflación palabraria. O sea,
poder ir desnudando el lenguaje. Es el resultado de un gran esfuerzo, y
no concluido, porque nace cada vez: a mí me cuesta escribir ahora tanto
como cuando tenía 15 o 16 años y lloraba ante la hoja de papel en blanco
porque no podía.
¿Función social?
La literatura tiene siempre una función, aunque no sepa que la tiene, y aunque no quiera tenerla. A mí me hacen gracia los escritores que dicen que la literatura no tiene ninguna función social. A partir del momento que alguien escribe y publica está realizando una función social, porque se publica para otros. Si no, es bastante simple: yo escribo en un sobre y lo mando a mi propia casa, pongo "Cartas de amor a mí mismo" y me emociono al recibirlas. Pero es un círculo masturbatorio (no quiero hablar mal de la masturbación, tiene sus ventajas, pero el amor es mejor porque se conoce gente, como decía el viejo chiste).
¿Función social?
La literatura tiene siempre una función, aunque no sepa que la tiene, y aunque no quiera tenerla. A mí me hacen gracia los escritores que dicen que la literatura no tiene ninguna función social. A partir del momento que alguien escribe y publica está realizando una función social, porque se publica para otros. Si no, es bastante simple: yo escribo en un sobre y lo mando a mi propia casa, pongo "Cartas de amor a mí mismo" y me emociono al recibirlas. Pero es un círculo masturbatorio (no quiero hablar mal de la masturbación, tiene sus ventajas, pero el amor es mejor porque se conoce gente, como decía el viejo chiste).
Es
imposible imaginar una literatura que no cumpla una función social. A
veces la cumple, y es jodido, en un sentido adormecedor, a veces es una
literatura del fatalismo, de la resignación, que te invita a aceptar la
realidad en lugar de cambiarla, pero a veces es una literatura
reveladora, reveladora de las mil y una caras escondidas de una realidad
que es siempre más deslumbrante de lo que uno suponía. Por otro lado me
parece que lo de la literatura social es una redundancia porque toda
literatura es social. Muchas veces una buena novela de amor es más
reveladora y ayuda más a la gente a saber quién es, de dónde viene y a
dónde puede llegar, que una mala novela de huelgas. No comparto el
criterio de una literatura política que además, en general, es
aburridísima.
Eduardo Galeano
sábado, 18 de febrero de 2012
Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un madero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.
Oliverio Girondo
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un madero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.
Oliverio Girondo
lunes, 20 de junio de 2011
Peatón diga No
Salir, el viento arriba, cualquier mañana de estas
Al día trepidante, izando la paciencia,
Insistiendo en los sueños que no se dan y huyen
Locamente delante de nuestra suerte perra;
Salir, ya maltratado por los informativos
Y con el diario en llamas por la chispa de América
-corriendo hacia lo de uno urgentemente solo-,
es un fulero asunto, una ronca vergüenza
escondida en el fondo del manso portafolios,
esa tonta mochila del peatón sin tregua.
Yo peatón, me digo con el pecho golpeado
Por las humillaciones sucesivas del día,
Digo que yo me digo: hay que hacer algo, viejo,
Antes de que venga el cáncer y te deje en la vía;
Hay que hacer algo y pronto y aquí, sin ir más lejos,
Hacer, no sé qué cornos, empezar la podrida,
Porque yo ya no llego ni con la lengua afuera
Si no empiezo esta cosa de enderezar la vida,
¡Aquí y ahora mismo!, digo, sin dar más vueltas,
Asumiendo la bronca feroz de cada día.
Por las humillaciones sucesivas del día,
Digo que yo me digo: hay que hacer algo, viejo,
Antes de que venga el cáncer y te deje en la vía;
Hay que hacer algo y pronto y aquí, sin ir más lejos,
Hacer, no sé qué cornos, empezar la podrida,
Porque yo ya no llego ni con la lengua afuera
Si no empiezo esta cosa de enderezar la vida,
¡Aquí y ahora mismo!, digo, sin dar más vueltas,
Asumiendo la bronca feroz de cada día.
¿Qué hacer? ¿ Qué hacer hermano, debajo de la lluvia?
¿Debajo del cemento, donde un perro agoniza?
¿ Debajo del gobierno, inerme y ciudadano,
Yugando bajo el peso de sus grandes mentiras?
¿Debajo del cemento, donde un perro agoniza?
¿ Debajo del gobierno, inerme y ciudadano,
Yugando bajo el peso de sus grandes mentiras?
¿Qué hacer?¿ Qué hacer, hermano, lacerado de afiches
¿Dónde la Coca Cola se mata de risa?
Hay que encontrar la forma de dárselas con todo
Por que a mí no me arreglan ya con otra aspirina;
¿Dónde la Coca Cola se mata de risa?
Hay que encontrar la forma de dárselas con todo
Por que a mí no me arreglan ya con otra aspirina;
Pero, ¿qué hacer, hermano, debajo de la lluvia
¿Cómo un desopilante inspector de cornisas?
¿Cómo un desopilante inspector de cornisas?
Yo peatón, culpable de ser la muchedumbre,
Yo mismísima culpa, ¡no compro mas tranvías!
Digo no. NO y a muerte. ¡No redondo y en seco!
¡Y para todo el viaje digo un No cañonazo!
¡ Un No en la plena jeta del mercader de Patria!
¡ NO ¡ ¡ Hasta qué yo tenga las treinta y tres de mano!
Yo mismísima culpa, ¡no compro mas tranvías!
Digo no. NO y a muerte. ¡No redondo y en seco!
¡Y para todo el viaje digo un No cañonazo!
¡ Un No en la plena jeta del mercader de Patria!
¡ NO ¡ ¡ Hasta qué yo tenga las treinta y tres de mano!
¿ Se da cuenta, compadre? Era simple la cosa.
Como dicen los bolches: la libertad se ejerce.
Ya tengo la precisa. Digo No, simplemente,
Y SE LES VIENE ABAJO TODA LA ESTANTERÍA.
Como dicen los bolches: la libertad se ejerce.
Ya tengo la precisa. Digo No, simplemente,
Y SE LES VIENE ABAJO TODA LA ESTANTERÍA.
Pruebe, compadre, empiece por los No más pequeños,
No a la pequeña burla que casi ni se siente,
Diga No a los legales prósperamente oscuros,
A las fotonovelas, al cantante epiléptico;
No al opio venenoso de la TV y la Radio.
Diga No. Es una Bomba: ¡ y con la mecha ardiendo!
No a la pequeña burla que casi ni se siente,
Diga No a los legales prósperamente oscuros,
A las fotonovelas, al cantante epiléptico;
No al opio venenoso de la TV y la Radio.
Diga No. Es una Bomba: ¡ y con la mecha ardiendo!
Dígalos en todas partes, en su casa, en la feria,
En la calle, en los trenes, en la cancha, en el viento;
Y lúzcalo orgulloso como un pañuelo nuevo,
En la calle, en los trenes, en la cancha, en el viento;
Y lúzcalo orgulloso como un pañuelo nuevo,
Después, vaya subiendo en grados subversivos
Hasta el no más heroico y de cada momento:
No a las persecuciones, a la atroz carestía,
A los golpes rengos;
No a los Yanquis en Cuba ( o en cualquier otra parte)
No a la guerra asesina en Vietnam, por ejemplo,
A que humillen la sangre como en Santo Domingo
Sumando nuestra sangre a sumados ejércitos;
Diga no sin tapujos allí donde se le cuadre
Hasta que se propague por el país entero
Un No como una casa, grande como una casa
Donde un día podamos alojar nuestros sueños.
Hasta el no más heroico y de cada momento:
No a las persecuciones, a la atroz carestía,
A los golpes rengos;
No a los Yanquis en Cuba ( o en cualquier otra parte)
No a la guerra asesina en Vietnam, por ejemplo,
A que humillen la sangre como en Santo Domingo
Sumando nuestra sangre a sumados ejércitos;
Diga no sin tapujos allí donde se le cuadre
Hasta que se propague por el país entero
Un No como una casa, grande como una casa
Donde un día podamos alojar nuestros sueños.
Pero si acaso siente por el aire un sonido
Como de pueblo andando caudal en su torrente,
Si fueran a buscarlo los compañeros río
Para Jordán y limo de sus hondas vertientes,
Empínese en la honra de la Patria que amamos
Y salga a decir Sí,
Sencillamente.
Como de pueblo andando caudal en su torrente,
Si fueran a buscarlo los compañeros río
Para Jordán y limo de sus hondas vertientes,
Empínese en la honra de la Patria que amamos
Y salga a decir Sí,
Sencillamente.
sábado, 30 de abril de 2011
El Amor - Eduardo Galeano - Memorias del fuego I. - Los Nacimientos.
En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.
- Te han cortado?- preguntó el hombre.
- No-dijo ella-. Siempre he sido asi.
El la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta.
Dijo:
- No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Echate en la hamaca y descansá.
Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reirse, cuando el le decía:
- No te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en la hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.
Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba:
- Lo encontré! Lo encontré!
Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.
- Es asi -dijo el hombre, aproximándose a la mujer.
Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desdprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.
- Te han cortado?- preguntó el hombre.
- No-dijo ella-. Siempre he sido asi.
El la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta.
Dijo:
- No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Echate en la hamaca y descansá.
Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reirse, cuando el le decía:
- No te preocupes.
El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en la hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.
Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba:
- Lo encontré! Lo encontré!
Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.
- Es asi -dijo el hombre, aproximándose a la mujer.
Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desdprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.
lunes, 25 de abril de 2011
Táctica y Estrategia - Mario Benedetti
Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos
mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites
viernes, 11 de marzo de 2011
Lectura Veloz, curso
Debemos aprender a presentarnos como lectores entre gente que dice leer. El problema es cómo hacerlo, sin tener que gastar nuestra vida en ese penoso ejercicio.
Comencemos por lo más fácil: el "best-seller". Libro indiscutido a nivel de lectores no comprometidos. Todo el mundo afirma que es bueno. Todos, menos los intelectuales para quienes es el peor libro que se ha escrito. El solo hecho de haber logrado popularidad ya lo descalifica. Es obvio que si les gusta a todos, todos no son cultos.
Comencemos por lo más fácil: el "best-seller". Libro indiscutido a nivel de lectores no comprometidos. Todo el mundo afirma que es bueno. Todos, menos los intelectuales para quienes es el peor libro que se ha escrito. El solo hecho de haber logrado popularidad ya lo descalifica. Es obvio que si les gusta a todos, todos no son cultos.
No hace falta leerlo. Todas las revistas y diarios publican crónicas sobre el "best-seller" Es mucho más fácil leer una o dos crónicas (más pueden llegar a confundirnos) que leer el libro. Además, tengamos la confianza de que un día lo conoceremos íntegro a través del cine y más tarde de la televisión. La prueba más evidente de esto es que el libro más leído del mundo es la Biblia. Libro que finalmente todos hemos conocido gracias al cinemascope. Lo mismo puede decirse de Romeo y Julieta, Otelo, Los tres mosqueteros y de la obra cumbre de la literatura española: El Quijote, que todos conocimos en la versión cinematográfica que hicieron los rusos.
Pero ¿qué ocurre tanto con el best-seller como con cualquier otro libro, si alguien nos lo comenta antes de haber podido adquirir información por una vía tolerable? Si tal inoportuno aparece, no hay que vacilar, se les responde con seguridad y entusiasmo: lo mejor es el tercer capítulo. Nadie recuerda cuál es el tercer capítulo. Una vez desconcertado el interlocutor con este tipo de precisiones, sin darle tiempo a reaccionar, arremeta con frases como éstas: " Creo que estructuralmente la novela no responde a las motivaciones del protagonista, esto aceptando que se puede hablar de la existencia de una estructura". No pierda la conducción del diálogo, interpélelo como si le interesara extraer su opinión: "¿Cómo calificaría usted la realidad que plantea la obra?" Su afirmación y su pregunta sirven para cualquier novela.
A esta altura ya tiene a su interlocutor rindiendo examen y tratando de buscar una respuesta inteligente. El problema, a partir de este instante, es de él.
Cualquiera que sea la respuesta, adhiérase con entusiasmo y pase a hablar del libro qeu usted ha leído. Había olvidado decirles que es necesario por lo menos haber leído un libro.
En el caso de que alguien le comente un clásico, tomar una actitud de rebeldía (siempre respetada y temida), afirmando: yo sólo leo los modernos. Y viceversa. Dicho esto hay que retirarse, no sea que a alguien se le ocurra hablar de los modernos. O viceversa.
Puede ocurrirnos que el nombre extraño de algún autor nos haga entrar en pánico y la situación no nos permita aplicar nuestras estratagemas. En ese caso hay que afirmar: " A fulano no lo leo porque me aburre".
Y valga una digresión: revelar aburrimiento significa que poco o nada es capaz de complacernos, implica una superioridad frente a quien obligatoriamente debería divertirnos con su talento, revela falta de prejuicios para con los intocables y consecuentemente, autoridad, seguridad en nosotros mismos, libertad de juicio, no compromiso, desafío al orden establecido, insatisfacción, pérdida de capacidad de asombro por agotamiento de todo lo que sea capaz de asombrarnos, estar de vuelta y muchas otras actitudes displicentes.
En el caso de que alguien le comente un clásico, tomar una actitud de rebeldía (siempre respetada y temida), afirmando: yo sólo leo los modernos. Y viceversa. Dicho esto hay que retirarse, no sea que a alguien se le ocurra hablar de los modernos. O viceversa.
Puede ocurrirnos que el nombre extraño de algún autor nos haga entrar en pánico y la situación no nos permita aplicar nuestras estratagemas. En ese caso hay que afirmar: " A fulano no lo leo porque me aburre".
Y valga una digresión: revelar aburrimiento significa que poco o nada es capaz de complacernos, implica una superioridad frente a quien obligatoriamente debería divertirnos con su talento, revela falta de prejuicios para con los intocables y consecuentemente, autoridad, seguridad en nosotros mismos, libertad de juicio, no compromiso, desafío al orden establecido, insatisfacción, pérdida de capacidad de asombro por agotamiento de todo lo que sea capaz de asombrarnos, estar de vuelta y muchas otras actitudes displicentes.
Piensen ustedes qué cantidad de cosas dejaremos traslucir si decimos que un autor importante nos aburre, pero aún más, podemos llegar al límite de la sofisticación intelectual, si afirmamos que leemos a determinados autores precisamente porque tienen la virtud de aburrirnos.
Esto significa una verdadera toma de posición intelectual, filosófica, frente a la vida. Es la posición de quien puesto frente al inevitable aburrimiento del mundo caótico en el que nos toca vivir, lejos de balar contra el aburrimiento, la soledad, la incomunicación, asimila todo esto como quien sorbe con una pajita de refresco el caos y el absurdo. Si algunos intelectuales viven la pesadilla de estar parados sobre el caos y no sobre el cosmos, usted no se pare sobre el cosmos, porque va a parecer antiguo; siéntese sobre el caos como quien se sienta en un "water-closed".
Volvamos a la lectura. Puede ocurrir que un día usted necesite invitar intelectualmente a su casa, o lo que es peor, que un día invite gente a su casa y se le cuele un intelectual. Tenga en cuenta que los intelectuales husmean las bibliotecas. El ideal es no tener biblioteca. Deslice la información de que "la tenemos en el Estudio", " que está embalada en el sótano porque los libros ya no nos dejaban caminar". En el caso de optar por tener biblioteca no se le ocurra tener colecciones de "obras completas". ¿Quién va a creer que usted ha leído las obras completas de Balzac o de Marx? La gente lee libros no obras completas. Si Lenín hubiera leído las obras completas de Marx, no le hubiera quedado tiempo para hacer la revolución. Es más, se puede sostener que Marx era un antirrevolucionario, él sabía mejor que nadie que a cualquiera dispuesto a leer con seriedad sus doce tomos, al llegar a la última página ya se le habrían ido las ganas, el tiempo y la edad para hacer una revolución. Una trampa más de la dialéctica marxista.
Digamos, en cambio, que todos los que escribieron muchos tomos y pertenecen a las áreas cultas de la humanidad, nos servirán magníficamente bien para citarlos en la discusión. Es decir, cuando tengamos que argumentar y queramos robustecer lo que estamos afirmando, nunca digamos que son palabras nuestras, pongámoslas en boca de Kant, Hegel, Marx, Theilard de Chardín, etc.
A cualquier autor-filosófico que haya escrito más de cinco tomos se le puede adjudicar cualquier frase.
del libro: Como parecer culto y poder alternar con los intelectuales.
del autor argentino: Raúl Urtizberea.
A cualquier autor-filosófico que haya escrito más de cinco tomos se le puede adjudicar cualquier frase.
del libro: Como parecer culto y poder alternar con los intelectuales.
del autor argentino: Raúl Urtizberea.
jueves, 10 de marzo de 2011
Solo Dios Sabe - Pedro Aznar.
Tal vez no sea eterno
este inmenso amor que te tengo
pregúntale a las estrellas
qué sería de mí sin ellas?
Sólo Dios sabe nuestros destinos...
Si alguna vez te fueras
aún habría primavera
la vida continuaría
pero ya sin poesía
Dios es quien cruza nuestros caminos...
Si alguna vez te fueras
aún habría primavera
el mundo no muestra nada
a unos ojos sin mirada
sólo Dios sabe nuestros destinos...
Temazo...me eriza.
Tal vez no sea eterno
este inmenso amor que te tengo
pregúntale a las estrellas
qué sería de mí sin ellas?
Sólo Dios sabe nuestros destinos...
Si alguna vez te fueras
aún habría primavera
la vida continuaría
pero ya sin poesía
Dios es quien cruza nuestros caminos...
Si alguna vez te fueras
aún habría primavera
el mundo no muestra nada
a unos ojos sin mirada
sólo Dios sabe nuestros destinos...
Temazo...me eriza.
martes, 11 de enero de 2011
Ved en trono a la noble cultura
¿Qué es la cultura?
Quienes se formulan esta pregunta son unos incultos. Quienes la contestan, unos inseguros de su cultura.
Quienes se formulan esta pregunta son unos incultos. Quienes la contestan, unos inseguros de su cultura.
No obstante, esté prevenido, tarde o temprano, tendrá que dar una respuesta. Considero que ésta es la fórmula más conveniente: "Cultura es aquello que nos queda cuando nos hemos olvidado de todo lo que leímos".
Nadie está en condiciones de saber cuánto es lo que hemos tenido que olvidar con esa fórmula, y de paso, se complace a los convencidos de que el único medio de adquirir cultura es leer. A partir de esta definición interpretarán su incultura, como una consecuencia de su asepsia intelectual, como un verdadero esfuerzo por evitar toda tentación de plagio. Se supone que usted lucha contra las sombras de la reminiscencia que tratan de socavar sus pensamientos originales.
¿Cómo hacer para ocultar la ausencia de pensamientos originales?
Lo más eficaz consiste en asumir el papel del escéptico y salir de las preguntas molestas con una respuesta emitida en forma de interrogante y subrayada con una mirada puesta en el infinito: "¿Quién puede saberlo?". Pruebe contestar cualquier pregunta de esta manera y verá que siempre encaja bien. Hasta el caso extremo de que alguien le pregunte: ¿Qué hora es? Si es posible, dígalo en inglés: " Who knows?".
Por otra parte, mantenerse en la definición que les ofrezco, les permitirá mirar con desprecio a quienes piensan exactamente lo contrario, es decir, a aquellos señores cuya cultura consiste precisamente en recordar a su interlocutor todo lo que han leído, ya que no les queda otro camino para demostrar que han leído. Cuando se encuentre frente a uno de estos señores cultos, a la primer frase que le apliquen, desconciértelo con esta observación " Parece que esa frase lo apasiona, siempre se la escucho". Conseguirá turbarlo con el temor de la reiteración e inmediatamente el señor pasará a preocuparse tratando de recordar en qué momento pudo haber repetido esa frase que ha leído el día anterior. No se olvide que un hombre que necesita refugiarse en el caparazón de la cultura es un tímido o, al menos, alguien capaz de conformar una conciencia cultural culpable en la que el "repetirse" asume categoría de pecado.
Raúl Urtizberea - del libro "Como parecer culto y poder alternar con los intelectuales"- Editorial Rayuela, Argentina, 1972
Aquí otra entrega imprescindible para aprender de este muchacho.
Aquí otra entrega imprescindible para aprender de este muchacho.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
INTER-ESDRÚJULO - Mario Benedetti
Los malos hábitos de un siglo pánico
vuelven quimérico todo diagnóstico
pero en lo íntimo me viene el pálpito
de que los crápulas viajan de incógnito
en nuestra módica tierra de náufragos
dios es el bárbaro de la película
buenos propósitos hacen de bálsamo
con una fórmula casi ridícula
las viejas cábalas de uso pragmático
brujas y pálidas vienen en ráfagas
y es anacrónico según heráclito
usar dos rápidos del mismo niágara
siglo prostíbulo con tres teléfonos
y alguna brújula de norte hipócrita
brinda con clásicos y nuevos métodos
en otra cápsula la misma pócima
Los malos hábitos de un siglo pánico
vuelven quimérico todo diagnóstico
pero en lo íntimo me viene el pálpito
de que los crápulas viajan de incógnito
en nuestra módica tierra de náufragos
dios es el bárbaro de la película
buenos propósitos hacen de bálsamo
con una fórmula casi ridícula
las viejas cábalas de uso pragmático
brujas y pálidas vienen en ráfagas
y es anacrónico según heráclito
usar dos rápidos del mismo niágara
siglo prostíbulo con tres teléfonos
y alguna brújula de norte hipócrita
brinda con clásicos y nuevos métodos
en otra cápsula la misma pócima
viernes, 24 de diciembre de 2010
Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una
manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado
crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva
personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean,
que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay
personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina,
hasta en el W.C.
¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál
es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas
ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo – me pregunto – todas estas
personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de
permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no
tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de
congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para
enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera
obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero
son de una petulancia… de un egoísmo… de una falta de tacto…
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de
trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho
a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas,
conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de
contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una
pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de
las demás. Si alguna tiene una ocurrencia que me hace reír a carcajadas, en el
acto sale cualquier otra proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquella
desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en
demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y
no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y
exige que me levante junto con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca,
una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen
mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de
dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas
personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que
se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al
menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.
Sería geminiano y conejo como yo?
Quién sabe!
Pero andaba cerquita, creo.
Esto...
me partió el cerebelo.
Soy tal cual.
Ja!
Qué Valor. Oliverio Girondo.
Somos felices todos nosotros los Nico de haber encontrado este texto en el blog de:
http://www.ver-borragica.blogspot.com/
jueves, 23 de diciembre de 2010
"Síganme los buenos" (el chavo, Chespirito)
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Mario Benedetti
Yoruguayo.
(Paso de los Toros, Tacuarembó, Uruguay, 14 de septiembre de 1920 – Esquinas cercanas a calles Paraguay y 18 de Julio, Montevideo, Uruguay, 17 de mayo de 2009)
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Mario Benedetti
Yoruguayo.
(Paso de los Toros, Tacuarembó, Uruguay, 14 de septiembre de 1920 – Esquinas cercanas a calles Paraguay y 18 de Julio, Montevideo, Uruguay, 17 de mayo de 2009)
martes, 21 de diciembre de 2010
Esdrújulo - Daniel Viglietti.
Se trata cósmicos de ser más fértiles,
de no ser tímidos, de ser más trópicos,
de ir a lo pálido, volverlo térmico,
sentirse prójimo de lo más lúdico,
con verdes lápices trazar el ámbito
de lo que mágico rompe los límites,
buscar lo hidráulico de lo volcánico,
librar la métrica, cambiar de sílabas.
Y con elásticas formas anárquicas
tocar lo afónico que suene homérico,
fundar metáforas, crear la hipótesis
de que lo asmático se vuelva oxígeno.
Situar la brújula al sur paupérrimo,
armar las síncopas contra los déspotas,
cambiar la tónica por una séptima,
tocar en triángulo sones esféricos.
Y a los dogmáticos tan poco orgásmicos,
casi ni eróticos de ser tan púdicos,
a esos acríticos de sesgo andrógino
decirles ”gélidos, no sean retrógrados”.
Y con armónicos cantar bien nítido
contra lo frígido luchando tórridos,
con armas múltiples llamando cálidos
fondos oceánicos de lo más lúbrico.
El ritmo cíclico del vals esdrújulo
es cual la sístole que va a la diástole,
todo cardíaco de andar eufórico,
nada presbítero, más bien sacrílego.
Amando nínfulas que sueña grávidas,
el vals acróbata cruza los vértices
llamando gráciles criaturas prístinas,
seres prolíficos de lo aún inédito.
Y a los arácnidos volverlos líricos
y a sus ejércitos juzgarlos rápido
mediante un árbitro de juicio ecuánime
que encierre en cárceles impunes pérfidos.
Y los políticos de gesto tránsfuga,
los impertérritos, los siempre cómplices
caerán patéticos en lo espasmódico
cuando lo enérgico les corte el tránsito.
Con lo poético del vals arrítmico,
que está en lo crítico de sus propósitos,
no pueden síncopes ni golpes fúnebres,
ni es por patíbulos que quede acéfalo.
Ni es por trifásicas que olvide históricas
luchas titánicas por lo inalámbrico,
por lo que ubérrimo se alza eufórico
y anuncia próximos cambios históricos.
Cuando el pobrísimo tome las cúpulas
y los famélicos tomen las Áfricas
y los indígenas tierra amazónica
y los mecánicos tomen las fábricas
y los utópicos salgan del prólogo
y los daltónicos pinten lo nítido
y los chuequísimos bailen de júbilo
ya lo terrícola será libérrimo
cual ritmo cíclico de un canto esdrújulo.
de no ser tímidos, de ser más trópicos,
de ir a lo pálido, volverlo térmico,
sentirse prójimo de lo más lúdico,
con verdes lápices trazar el ámbito
de lo que mágico rompe los límites,
buscar lo hidráulico de lo volcánico,
librar la métrica, cambiar de sílabas.
Y con elásticas formas anárquicas
tocar lo afónico que suene homérico,
fundar metáforas, crear la hipótesis
de que lo asmático se vuelva oxígeno.
Situar la brújula al sur paupérrimo,
armar las síncopas contra los déspotas,
cambiar la tónica por una séptima,
tocar en triángulo sones esféricos.
Y a los dogmáticos tan poco orgásmicos,
casi ni eróticos de ser tan púdicos,
a esos acríticos de sesgo andrógino
decirles ”gélidos, no sean retrógrados”.
Y con armónicos cantar bien nítido
contra lo frígido luchando tórridos,
con armas múltiples llamando cálidos
fondos oceánicos de lo más lúbrico.
El ritmo cíclico del vals esdrújulo
es cual la sístole que va a la diástole,
todo cardíaco de andar eufórico,
nada presbítero, más bien sacrílego.
Amando nínfulas que sueña grávidas,
el vals acróbata cruza los vértices
llamando gráciles criaturas prístinas,
seres prolíficos de lo aún inédito.
Y a los arácnidos volverlos líricos
y a sus ejércitos juzgarlos rápido
mediante un árbitro de juicio ecuánime
que encierre en cárceles impunes pérfidos.
Y los políticos de gesto tránsfuga,
los impertérritos, los siempre cómplices
caerán patéticos en lo espasmódico
cuando lo enérgico les corte el tránsito.
Con lo poético del vals arrítmico,
que está en lo crítico de sus propósitos,
no pueden síncopes ni golpes fúnebres,
ni es por patíbulos que quede acéfalo.
Ni es por trifásicas que olvide históricas
luchas titánicas por lo inalámbrico,
por lo que ubérrimo se alza eufórico
y anuncia próximos cambios históricos.
Cuando el pobrísimo tome las cúpulas
y los famélicos tomen las Áfricas
y los indígenas tierra amazónica
y los mecánicos tomen las fábricas
y los utópicos salgan del prólogo
y los daltónicos pinten lo nítido
y los chuequísimos bailen de júbilo
ya lo terrícola será libérrimo
cual ritmo cíclico de un canto esdrújulo.
jueves, 4 de noviembre de 2010
VIGENCIA
¡Shooock Cultural!
En la época en que nuestro país no había caído aún bajo el imperialismo, la dependencia y el terrorismo de los sociólogos, hasta el perro marrón sabía que nuestra burguesía la componían dos grupos: 1) la gente de la sociedad y 2) los que soñaban con llegar a ser “gente de la sociedad”. Entonces, un personaje servía de puente entre los primeros y los segundos: el consejero social. Verdadero pionero de nuestra sociología costumbrista, en vano trató de enseñar con sus libros que la uva debía comerse con cuchillo y tenedor. Yo conocí a un consejero en una de las camas del entonces Hospital de Clínicas, cuando se trataba de volverlo a la vida con una terapia intensiva sobre la base de platos de sopa. El destino catastrófico de aquellos autores y la indiscutible decadencia de la alta sociedad, nos permiten una deducción concluyente: la gente de antes no leía.
Más tarde, la aparición de los sociólogos daría nacimiento a la sociedad de consumo. Fue entonces cuando todo cambió tan vertiginosamente que muchos no llegaron a percibirlo y aún siguen reclamando el cambio. La otrora gente de la sociedad se sintió desplazada, reemplazada, igualada o absorbida por nuevos grupos, igualmente exclusivos, que se las ingeniaron para tener gestos propios, lenguajes crípticos y códigos secretos. Pero algo no fue reemplazado: el famélico consejero social. Padre espiritual de los sociólogos, sus hijos no se preocuparon por ofrecerle un papel sustitutivo en la sociedad que habían levantado. Preocupados en su tarea de explicarnos por qué las cosas fracasan, dejaron en la orfandad a los marginados de los nuevos núcleos exclusivos, mientras se dedicaban a proclamar la igualdad de posibilidades para todos.
Pretendo, sin el menor gesto de humildad, llenar ese vacío, rescatando para mí el olvidado título de consejero. Podrá haber quien sostenga que en nuestra sociedad de consumo ese título fue reemplazado por el de “asesor”. Personalmente me opongo a aceptarlo hasta tanto la ciencia no descubra para qué sirven los asesores. Hago responsables a los sociólogos, de haberme impuesto la necesidad de buscar un papel en esta sociedad móvil y lo asumo, seguro de que, llegado el momento, el Hospital de Clínicas no me rechazará. En este primer intento, trataré de que todos, sin exclusiones ni proscripciones, puedan ingresar al mundo de la cultura nacional, ponendo al descurbierto algunos de sus códigos más ocultos. Como corresponde a mi rol, lo haré a nivel de divulgación, sirvan estas líneas de catecismo de iniciación. RESULTA INNECESARIO DEJAR A SALVO LA CULTURA REAL Y SERIA QUE – OBVIAMENTE- PERMANECE OCULTA Y A NADIE LE INTERESA. SU FALTA DE PROMOCION LA COLOCA FUERA DEL MERCADO CONSUMIDOR. CONCRETAMENTE, ME REFERIRE A LA CULTURA QUE DA STATUS. A LA QUE PERMITE CONVIVIR CON LOS QUE SE REUNEN PARA TOMARSE EXAMEN MUTUO. EN UNA PALABRA, SE TRATA DE SABER COMO SE HACE PARA PARECER CULTO SIN TOMARSE EL TRABAJO DE SERLO. SEA NUESTRO LEMA: LO MAS IMPORTANTE DE NUESTRA EPOCA ES PARECER IMPORTANTE.
De: Como parecer culto y poder alternar con los intelectuales – Raúl Urtizberea.
Este librito de tan poquitas páginas y letra grande. Lo compró o mi papá o mi mamá, por aquellos años 70 u 70 y algo. Desde que lo descubrí por el 96, masomenos, ha sido uno de mis libros de cabecera. Nuna pude dar con el autor, ni pude comprar otro ejemplar.
Hoy con la fuerza de internet, se qué algo podré saber, de tan inteligente muchacho.
Si miramos con detenimiento hay una similitud con varias interpretaciones que hoy, algunos actores, y comediantes hacen de la realidad.
Hoy con la fuerza de internet, se qué algo podré saber, de tan inteligente muchacho.
Si miramos con detenimiento hay una similitud con varias interpretaciones que hoy, algunos actores, y comediantes hacen de la realidad.
Herederos?
Un placer es cuando las cuestiones del pasado redimensionan el presente.
Y yo, soy un hedonista, auténtico.
Y yo, soy un hedonista, auténtico.
domingo, 24 de octubre de 2010
ARTE
“...Si bien impartimos conocimiento, estamos descuidando la enseñanza más importante para el desarrollo humano: la que sólo puede impartirse por la simple presencia de una persona madura y amante.
En épocas anteriores de nuestra cultura, o en la China y la India, el hombre más valorado era el que poseía cualidades espirituales sobresalientes.
Ni siquiera el maestro era única, o primariamente, una fuente de información, sino que su función consistía en transmitir ciertas actitudes humanas.
En la sociedad capitalista contemporánea -así como en el comunismo ruso- los hombres propuestos para la admiración y la emulación son cualquier cosa menos arquetipos de cualidades espirituales significativas. Los que el público admira esencialmente son los que dan al hombre corriente una sensación de satisfacción substitutiva. Estrellas cinematográficas, animadores radiales, periodistas, importantes figuras del comercio o el gobierno, tales son los modelos de emulación. A menudo su principal calificación para esa función es que han logrado aparecer en los grandes medios. (...) si se piensa en las grandes obras de la literatura y el arte de todas las épocas, parece que existe la posibilidad de crear una visión de un buen funcionamiento humano, y por lo tanto una sensibilidad al mal funcionamiento. Si no lográramos mantener viva una visión de la vida madura, entonces indudablemente nos veríamos frente a la probabilidad de que nuestra tradición cultural se derrumbe.
Esa tradición no se basa fundamentalmente en la transmisión de cierto tipo de conocimiento, sino en la de ciertas clases de rasgos humanos. Si la generación siguiente deja de ver esos rasgos, se derrumbará una cultura de cinco mil años, aunque su conocimiento se transmita y se siga desarrollando.(...)
Esa tradición no se basa fundamentalmente en la transmisión de cierto tipo de conocimiento, sino en la de ciertas clases de rasgos humanos. Si la generación siguiente deja de ver esos rasgos, se derrumbará una cultura de cinco mil años, aunque su conocimiento se transmita y se siga desarrollando.(...)
Hasta aquí me he referido a las condiciones para la práctica de cualquier arte. Examinaré ahora las cualidades de particular importancia para la capacidad de amar. De acuerdo con lo dicho sobre la naturaleza del amor, la condición fundamental para el logro del amor es...”
Extractos y pasajes de “El Arte de Amar” de Erich Fromm
Extractos y pasajes de “El Arte de Amar” de Erich Fromm
lunes, 18 de octubre de 2010
El mundo
Observando el mundo abajo 'un punto 'e vista histórico, yo creo de que seria una macana incorrepta a todas luce decir, como el reflán persa, de quel mundo sigue andando, por cuanto y como que mirada las cosa al punto 'e vista 'e los ojos del güen culero, que le dicen, el tal mundo que nos ocupa ta, propiamente y a pesar de las güena sintencione de los altos dirigente mundiale, como las mula del carro 'el basurero, mala comparación, que una tira y tré sempacan.
Vamo a hacer democracia de los individo entre sí y de las nacione entre sí que no haiga ma' esplotación del hombre por el hombre ni de una nación por otra nación, a ver si arreglamo de una ve el planeta, quen todo caso haberá portunidá de tirarle el carro a la Luna o a Marte, si apuramo los cuete y los agarramo distraído.
Vamo a hacer democracia de los individo entre sí y de las nacione entre sí que no haiga ma' esplotación del hombre por el hombre ni de una nación por otra nación, a ver si arreglamo de una ve el planeta, quen todo caso haberá portunidá de tirarle el carro a la Luna o a Marte, si apuramo los cuete y los agarramo distraído.
Peloduro.
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